Los españoles viven un momento clave en su relación con la tecnología. La mayoría valora el impacto positivo de la innovación, pero muchos también admiten que el ritmo del avance empieza a resultar difícil de seguir. Así lo refleja el Bosch Tech Compass 2026, el estudio internacional de Bosch que analiza, sobre más de 11 000 encuestados de los principales países del mundo, cómo perciben los ciudadanos la tecnología y su papel en la vida diaria.
En España, uno de los datos más claros es que el 68% de la población afirma que le gusta la tecnología y que disfruta entendiendo cómo funciona. Para la mayoría, la innovación ayuda, acompaña y hace la vida más cómoda. Sin embargo, esta visión convive con una preocupación creciente: el 27% considera que la tecnología está avanzando demasiado rápido, sintiendo que el progreso corre más que las personas. Este contraste no es exclusivo de nuestro país. El estudio internacional también detecta esta tensión global: apoyo generalizado a la innovación, pero dudas sobre su velocidad y sobre el impacto real que tendrá en la vida de las personas.
Bosch resume esta idea en un mensaje simple: el reto no es solo desarrollar tecnología, sino hacerlo al ritmo adecuado para la sociedad. En palabras de Stefan Hartung, presidente del consejo de administración de Bosch, “el mundo está atrapado entre el progreso y la cautela sobre su rapidez. En especial, en áreas como la Inteligencia Artificial”. Aun así, subraya que este escenario no supone frenar, sino innovar de manera responsable, con soluciones útiles y pensadas para responder a las necesidades reales de las personas.
En España, esa visión se refleja de forma clara en los datos. El 64% de los ciudadanos cree que la tecnología hace su vida más cómoda, y el 55% asegura que facilita su trabajo. La población ve cada vez más la innovación como un apoyo para el día a día, tanto en el plano profesional como en el personal. Uno de los ámbitos donde se espera un mayor avance es en la salud. Según este estudio, el 54% de la población espera que en los próximos cinco años la tecnología aplicada a la salud avance de tal manera que permita mejorar su vida de forma significativa. Y muchos españoles confían en que la innovación contribuirá a resolver desafíos como las listas de espera, la prevención o el acceso a ciertos servicios. La mirada hacia el futuro también se extiende al cambio climático: el 67% afirma que la tecnología hace del mundo un lugar mejor, y el 63% cree que será decisiva para combatir la crisis climática. En esta línea, un 36% considera que la innovación debería centrarse de manera prioritaria en este reto.

La inteligencia artificial es ya parte del día a día
Respecto a la IA (Inteligencia Artificial), el 97% de los españoles asegura conocerla, lo que la convierte en la tecnología con mayor reconocimiento. Y el futuro parece claro: el 68% cree que será la tecnología más influyente dentro de diez años. Sin embargo, su avance también genera inquietud. El 35% la ve como la mayor amenaza tecnológica, y más de la mitad de la población se preocupa por la seguridad de sus datos. El temor a los ciberataques, mencionado por el 63%, es otro de los factores que pesan más en la opinión de los ciudadanos.
La llegada de los robots también genera inquietud entre los españoles. Aunque gran parte de la población reconoce el valor de la automatización, una parte significativa teme su impacto en el empleo. Según el estudio, el 30% de los españoles considera que los robots humanoides son una amenaza para la sociedad, y esta percepción se relaciona directamente con la posibilidad de que puedan sustituir tareas hasta ahora realizadas por personas. De hecho, al 47% de la población le preocupa que el progreso tecnológico suponga un mayor desempleo.
El progreso, además, no está exento de barreras. La burocracia, señalada por un 41% de los encuestados, se presenta como el principal freno para innovar. A esta preocupación se suman la falta de financiación para la investigación, los altos costes energéticos y la escasa colaboración entre sectores. A esto hay que sumar que más de la mitad de los españoles cree que la regulación no crea el marco adecuado para que las empresas lleven con éxito sus innovaciones al mercado y un 61% opina que el sistema educativo no le animó a pensar y actuar de forma innovadora. Por tanto, regulación y educación hacen más difícil que España pueda avanzar al ritmo que exige un entorno tecnológico cada vez más competitivo.
El Bosch Tech Compass 2026 concluye que España está preparada para seguir avanzando, pero tiene que hacerlo sin perder de vista el impacto social. La tecnología será un motor clave en los próximos años, siempre que su desarrollo vaya acompañado de reglas claras, de una comunicación sencilla y de un enfoque centrado en las personas. En este punto de inflexión, el reto no es solo innovar, sino innovar bien.







