El Observatorio Cetelem presenta un nuevo estudio sobre el impacto de la situación geopolítica y el aumento del coste de vida en los hábitos de consumo de los españoles. El análisis refleja una moderación significativa del nivel de presión económica percibida por los hogares respecto a los primeros meses del conflicto, aunque los consumidores continúan ajustando determinadas partidas de gasto, especialmente las relacionadas con ocio, restauración y viajes.
El Indicador de Estrés Económico del Consumidor Español (IEECE), elaborado a partir de seis variables relacionadas con posibles cambios de comportamiento ante la subida del coste de la energía y del nivel general de precios, alcanza en mayo los 54,5 puntos sobre 100, lo que representa un nivel de estrés moderado. Este dato supone una caída de 16,2 puntos respecto a marzo, cuando el indicador se situó en 70,7 puntos coincidiendo con el momento de mayor incertidumbre derivado del conflicto geopolítico.
Entre los principales cambios destaca la evolución de dos variables que pasan de un nivel de estrés “muy alto” a “alto”: la reducción del gasto en ocio, que desciende desde los 78,7 puntos de marzo hasta los 62,4 en mayo, y la compra de productos más baratos, que cae desde los 75,2 hasta los 64,4 puntos. El índice de reducción del gasto total pasa de 65,8 a 58,9 puntos; la reducción del uso del coche cae de 69,7 a 49,4 puntos; el retraso de compras desciende de 60,4 a 33,6 puntos y el indicador relacionado con el aumento del ahorro disminuye de 64,4 a 48,3 puntos.
Estos datos muestran un escenario con una menor incertidumbre por parte de los consumidores españoles respecto a los primeros meses del conflicto, cuando las expectativas económicas más negativas provocaron una mayor presión financiera sobre los hogares. En consecuencia, aunque el impacto económico sigue presente, el ajuste real del consumo está siendo menos severo de lo previsto inicialmente.

Menor impacto del precio del combustible en el uso del vehículo privado
El estudio analiza también la evolución del comportamiento de los consumidores respecto al uso del vehículo privado tras el incremento del precio del combustible. Los datos muestran que continúa siendo mayoritario el grupo de españoles que afirma utilizar menos su coche y reducir algunos desplazamientos debido al aumento de precios. Sin embargo, este porcentaje se reduce respecto a las intenciones manifestadas en marzo, pasando del 52,9% al 48,1%.
Uno de los cambios más relevantes es el incremento de aquellos consumidores que aseguran no haber modificado el uso de su vehículo privado pese al aumento del combustible. Este grupo aumenta 16 puntos porcentuales respecto a marzo y alcanza ya el 24% de los encuestados. También desciende de forma notable el porcentaje de españoles que afirmaba que utilizaría “mucho menos” su vehículo privado, con una caída de 12 puntos porcentuales respecto a las previsiones iniciales.
Los consumidores buscan ofertas
En relación con la cesta de la compra, el estudio señala que el aumento de precios derivado de la situación internacional ha tenido un impacto desigual según el tipo de producto, aunque menor del inicialmente esperado. La principal medida adoptada por los consumidores sigue siendo la búsqueda de ofertas y promociones. Un 38,6% de los españoles asegura haber recurrido más a descuentos y promociones, aunque la cifra se sitúa ligeramente por debajo del 41,1% registrado en marzo como intención de compra.
Entre las diferencias más destacadas respecto a las previsiones iniciales destaca la caída del porcentaje de consumidores que finalmente ha reducido la compra de determinados productos. En marzo, el 20,7% afirmaba que tomaría esta medida, mientras que en mayo solo el 12,3% declara haberlo hecho. Asimismo, aumenta en 10 puntos porcentuales el porcentaje de consumidores que finalmente no ha cambiado sus hábitos de compra pese al aumento de precios.
El gasto en ocio se ajusta menos de lo previsto
El ocio continúa siendo una de las principales partidas afectadas por el aumento del coste de vida, aunque los ajustes realizados han sido inferiores a los inicialmente previstos. En marzo, el 68% de los españoles aseguraba que reduciría mucho o bastante su gasto en ocio si la situación económica continuaba deteriorándose. Sin embargo, en mayo el porcentaje de consumidores que finalmente ha reducido este gasto se sitúa en el 49%. El estudio también destaca el aumento de 11 puntos porcentuales de aquellos consumidores que finalmente no han reducido nada su gasto en ocio.
Respecto al gasto destinado a viajes y vacaciones, el análisis muestra una moderación del impacto económico sobre las decisiones de los consumidores. El porcentaje más elevado sigue correspondiendo a quienes aseguran haber reducido o ajustado parcialmente el presupuesto previsto para viajes y vacaciones, aunque la cifra baja del 55,1% registrado en marzo al 52,8% actual.
La caída más significativa se produce entre quienes afirmaban que viajarían “mucho menos”. Este grupo desciende 10 puntos porcentuales, pasando del 32,5% al 22,6%. En paralelo, aumenta de forma importante el número de españoles que asegura que mantendrá sus planes de viaje pese al aumento de precios. Este porcentaje pasa del 5,2% registrado en marzo al 13,4% en mayo.


