Lenta y muy leve recuperación de la confianza es lo que muestra el último informe GfK NIM Euro Clima de Consumo tanto para Europa, como para España. En marzo todos los indicadores caían de manera destacada, algo que se profundizó en abril. La población había perdido la confianza tanto en la evolución de la economía de sus países, como en los ingresos de sus hogares o la disposición al consumo y, además, estaba convencida de una subida de precios para los próximos meses.

Sin embargo, en los meses de mayo y junio se ha empezado a ver una ligera mejora en las previsiones de la población en todo el continente. Las políticas gubernamentales para frenar los precios, los anuncios de alto el fuego y una ciudadanía que empieza a normalizar la incertidumbre se apuntan como causas detrás de esta leve recuperación.

GfK – A NielsenIQ Company, consultora reconocida por su índice de confianza del consumidor alemán, analiza mensualmente las percepciones de los habitantes de 29 países europeos. Para ello emplea datos propios en Alemania, Polonia y Reino Unido, así como información recogida por otras instituciones bajo la coordinación de la Comisión Europea. Desde octubre de 2023, los datos del clima de consumo se analizan y publican juntamente con NIM (Nuremberg Institute for Market Decisions), fundador de GfK.

Para comprender los resultados del estudio es importante aclarar que los indicadores muestran la diferencia entre opiniones positivas y negativas. Cuando el resultado es positivo, significa que la percepción de los consumidores sobre ese aspecto está por encima de lo habitual. Si es negativo, indica que su valoración está por debajo de lo que suele ser acostumbrado.

Para Antonieta Martín, responsable del estudio en España, “las mejorías que observamos durante el segundo trimestre son mínimas y parten de indicadores marcadamente pesimistas. La mayoría de los países analizados sigue en terreno negativo desde hace meses. La población vive expuesta a un entorno dominado por la confrontación y la incertidumbre, lo que influye directamente en sus expectativas sobre el futuro. Hay avances, sí, pero insuficientes para generar la percepción de vivir un buen momento económico.”

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Expectativas económicas en España: de la caída de abril a una leve mejora de junio

Tras un primer trimestre de año que empeoraba abruptamente en marzo, todo apuntaba a que los próximos meses iban a estar llenos de pesimismo. La población en España que, desde julio de hace tres años, está instalada en la desconfianza respecto a la evolución económica de nuestro país, vio nuevas señales para profundizar en ella: un conflicto internacional en una de las zonas más sensibles, el estrecho de Ormuz, que iba a disparar los precios y a provocar nuevas subidas de los tipos de interés.

Así que abril se inicia con una nueva caída del indicador que mide las expectativas económicas hasta los -30 puntos y se mantiene en esa cifra en mayo para mejorar levemente en junio (-28 puntos). Quizás el control de los costes energéticos en España, que aún hoy se mantienen en parte, han podido ser una de las palancas detrás de este resultado, ello sin olvidar que la población percibe la incertidumbre y la polarización como factores constantes de su día a día.

En comparación con las grandes economías europeas, España cierra junio por detrás de Alemania (-9) y Reino Unido (-25). Sin embargo, la confianza en Italia (-35) y Francia (-40) siguen en niveles aún más bajos. La media de la UE mejora ligeramente dos puntos y se sitúa en -24. Hay que añadir que solo hay tres países en positivo a cierre de trimestre, de un total de 29 analizados.

De nuevo vemos que los positivos datos macroeconómicos no tienen un reflejo equivalente en cómo las personas ven la marcha del país, tanto es así, que España baja del puesto 14 alcanzado en marzo, a la posición 23 en junio.

Previsiones de ingresos en España: el único dato positivo entra en la negatividad

En marzo, la única dimensión en positivo en nuestro país era la confianza de las familias en sus ingresos. Sin embargo, duró poco. En abril, este indicador que se había mantenido estable desde septiembre del pasado año, sufrió una importante caída de once puntos. La población empezó a dudar de sus previsiones de renta y, aunque ha recuperado cuatro puntos, al cierre del trimestre se ha quedado en -7 puntos.

Los hogares en los últimos meses no solo han tenido que afrontar alzas de la energía, también un ascenso de los tipos de interés que ha encarecido las hipotecas en un momento de alta preocupación por el complicado acceso a la vivienda.

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El freno al consumo se mantiene en España un trimestre más

Anclado en valores negativos desde hace años, el indicador que mide las expectativas de gasto de los consumidores – al igual que el resto – sufrió un nuevo descenso al inicio del segundo trimestre y una mayor pérdida de confianza. De marzo a abril cayó nueve puntos, recuperó tres en mayo para mantenerse en -20 puntos donde cierra junio.

Es un indicador fruto de un entorno complicado, que apunta claramente a que la población no tiene previsto realizar grandes compras en los próximos meses. Esta situación no solo se produce en nuestro país, también en el resto del continente. Como muestra de ellos, decir que solo hay cinco países en positivo.

Mayor confianza en el comportamiento de los precios en España

La población en nuestro país se muestra algo más confiada en la evolución de la inflación tras una mejora de cinco puntos en ese indicador en. El pesimismo en relación con un repunte de la inflación que se observó especialmente en marzo y abril se ha relajado en el cierre del trimestre.

Un hecho relacionado directamente con los precios de la energía y el coste del barril de Brent que ha registrado cifras récord en los últimos meses. Hoy la población se siente algo menos preocupada, no solo en España, también en otros países como en Alemania, Francia o Italia. La media de la UE, muy similar al dato español, refleja esta leve recuperación.