Hace poco, en una de nuestras jornadas con los empresarios del sector, se habló de la Inteligencia Artificial, del futuro, de lo que puede ayudar en procesos, posibilidades en tiendas… y también del riesgo en cuanto a puestos de trabajo que pueden desaparecer.

Cuando hablamos de prescripción, del poder que tiene el vendedor en la tienda y que creemos que esa fuerza nunca la va a tener la IA, salió el concepto de Inteligencia Emocional. Y me parece muy acertado, porque estamos en un entorno extremadamente cambiante, pero hay un denominador común: las personas. Son ellas quienes tras la venta tienen que estar detrás, haciendo un seguimiento y haciendo que siga siendo una experiencia positiva, en la instalación… Puede llegar el día en el que la IA sepa más y más rápido que el vendedor o el cliente, pero hay que estar formados también emocionalmente, saber conectar con el consumidor de una forma que la Inteligencia Artificial nunca podrá hacerlo, y no es otra que la emocional. Estar ahí antes, durante y después del proceso de compra. Ayudar en todo lo que esté en la mano para que luego, ese cliente quiera repetir.

La formación de producto para un vendedor es básica; la formación a nivel empresarial para que las tiendas y grupos tengan relevo generacional también, pero creo que una formación en Inteligencia Emocional ayudará mucho en un corto-medio plazo para conectar más que nunca con el cliente.

Por Jesús Olaya, director general de Ei Actualidad