La vuelta a la rutina después del verano es también un buen momento para hacer reset en casa. Con el regreso a los horarios habituales, la planificación de las comidas y las compras semanales, la cocina vuelve a convertirse en uno de los centros de la vida cotidiana. Y, dentro de ella, el frigorífico y el congelador recuperan un papel especialmente importante en la organización diaria. Por eso, septiembre puede ser una buena oportunidad para hacer una limpieza a fondo, revisar qué alimentos tenemos almacenados y empezar la nueva temporada con estos electrodomésticos organizados y preparados para el día a día.

Para Manuel Royo, director de marketing de Beko en España, la clave está en no esperar y tener los electrodomésticos en perfectas condiciones para sacar el máximo rendimiento. “Una limpieza profunda del frigorífico y el congelador de forma periódica nos permite mantener mejor organizados los alimentos, revisar lo que tenemos almacenado y evitar que algunos productos queden olvidados y se deterioren. Además, aprovechar momentos como la vuelta de vacaciones facilita incorporar esta tarea a nuestra rutina”, explica.

Las claves de Manuel Royo para poner a punto la nevera y el congelador

Vaciar el frigorífico antes de empezar

El primer paso es retirar todos los alimentos y aprovechar para comprobar las fechas de caducidad y el estado de los productos abiertos. También es un buen momento para revisar los recipientes y desechar aquellos alimentos que ya no vayamos a consumir. Con el frigorífico vacío, podemos retirar bandejas, cajones y estantes para limpiarlos por separado, prestando especial atención a las zonas donde pueden acumularse restos de alimentos o líquidos.

Limpiar en orden y de arriba abajo

Para una limpieza completa, conviene seguir un orden y limpiar las diferentes superficies de arriba abajo, evitando que la suciedad vuelva a caer sobre zonas que ya hemos limpiado. Además de las paredes y estantes, es importante prestar atención a juntas, esquinas, cajones y otros espacios menos visibles, que pueden quedar fuera de la limpieza cotidiana y acumular pequeños restos con el tiempo. Las juntas de la puerta merecen especial atención: mantenerlas limpias y en buen estado ayuda a que el frigorífico cierre correctamente y a evitar pérdidas de aire frío.

Aprovecha para organizar mejor los alimentos

Una vez limpio el frigorífico, la forma en la que volvemos a colocar los alimentos también importa. Organizarlos correctamente ayuda a aprovechar mejor el espacio, facilita encontrar lo que buscamos y permite utilizar de forma adecuada los distintos compartimentos y zonas de conservación.

No todas las zonas del frigorífico están sometidas a las mismas condiciones. La puerta, por ejemplo, es una de las áreas más expuestas a variaciones de temperatura por las aperturas frecuentes, por lo que es preferible reservarla para productos menos sensibles, como bebidas, salsas o condimentos. Frutas y verduras, en cambio, deben almacenarse en los cajones específicamente destinados a ellas.

La tecnología también puede contribuir a conservar determinados alimentos en mejores condiciones. HarvestFresh™ de Beko, por ejemplo, utiliza un sistema de iluminación de tres colores inspirado en el ciclo natural del sol en el cajón de frutas y verduras, diseñado para ayudar a preservar las vitaminas de estos alimentos durante más tiempo.

Beko

Revisar también el congelador

El congelador también merece su propio “reset”. Antes de limpiarlo, conviene vaciarlo y revisar los alimentos almacenados, especialmente aquellos que llevan más tiempo. Una forma sencilla de evitar que queden productos olvidados es colocar delante los alimentos que deben consumirse antes y detrás los recién incorporados. Etiquetar los recipientes con su contenido y fecha de congelación también facilita saber qué tenemos y desde cuándo.

Si el modelo lo requiere y existe acumulación de hielo, será necesario descongelarlo siguiendo las indicaciones del fabricante. Después, es importante limpiar y secar completamente el interior antes de volver a colocar los alimentos, procurando mantenerlos organizados para localizar fácilmente lo que necesitamos.

Una buena conservación también depende de cómo circula el frío

La tecnología no solo puede contribuir a la conservación de los alimentos, sino también a mantener unas condiciones más estables en el interior del frigorífico. Y aquí hay un aspecto que muchas veces pasamos por alto: la correcta circulación del aire frío. Sobrecargar el frigorífico o bloquear las salidas de aire puede dificultar que el frío se distribuya adecuadamente por todo el interior.

Tecnologías como AeroFlow™ de Beko están diseñadas precisamente para favorecer una distribución más uniforme del aire frío y minimizar las fluctuaciones de temperatura, ayudando así a mantener los alimentos frescos durante más tiempo.

En el congelador, la tecnología No Frost evita la formación de escarcha, reduciendo la necesidad de descongelarlo manualmente y facilitando su mantenimiento.

“Cuando elegimos un electrodoméstico, también merece la pena fijarse en aquellas tecnologías que nos ayudan a conservar mejor los alimentos y, al mismo tiempo, simplifican su mantenimiento. Mantener unas condiciones estables en el interior del frigorífico puede marcar la diferencia en el día a día, tanto en la conservación de la compra como en la comodidad de uso”, concluye Manuel Royo.

La vuelta a la rutina puede ser también una buena ocasión para revisar esos pequeños hábitos domésticos que facilitan el día a día. Mantener el frigorífico y el congelador limpios y organizados, revisar periódicamente los alimentos almacenados y aprovechar correctamente sus diferentes espacios ayuda a conservar mejor la compra y a evitar que algunos productos terminen olvidados. Además, contar con tecnologías que favorecen la conservación de los alimentos y simplifican el mantenimiento ayuda a sacar más partido al frigorífico en el uso cotidiano.