La sostenibilidad se consolida como una exigencia estratégica para el sector de la climatización. Así lo refleja la cuarta edición del Barómetro de la Sostenibilidad de Eurofred, que analiza el avance del sector HVAC en ESG, eficiencia energética, digitalización y economía circular, así como sus principales retos en innovación, adaptación normativa y talento.
"La sostenibilidad es una palanca clave para generar valor, reforzar la competitividad y anticiparse a las nuevas exigencias del mercado. Con esta cuarta edición, nuestro Barómetro se ha consolidado como una herramienta de información clave para el sector, con la que queremos ofrecer una visión rigurosa y práctica de su grado de madurez y agilizar el avance hacia modelos más eficientes, responsables y preparados para el futuro", afirma Virginia Botey, directora de Comunicación y Sostenibilidad de Eurofred Group.
Como novedad, esta edición incorpora el análisis de los sectores de la construcción y la energía, ambos claves en la transición energética del país. El objetivo es identificar su convergencia con la climatización y las oportunidades vinculadas a la rehabilitación energética, la electrificación de edificios, la certificación energética, las renovables y los sistemas inteligentes de control.
El Barómetro presenta también el Índice Eurofred de Madurez en Sostenibilidad (IEMS-HVAC), que clasifica a las empresas en cuatro niveles según el grado de integración de criterios ESG en el negocio —reactivo, adaptativo, estratégico y transformador— y ofrece una hoja de ruta para avanzar. Los resultados muestran una adopción aún parcial: el 47,5% se sitúa en nivel adaptativo, el 26,6% en reactivo, el 23,4% en estratégico y solo el 2,5% alcanza el nivel transformador.

Un sector más comprometido, pero también más exigido
Los resultados del IV Barómetro muestran una evolución positiva del sector en los últimos doce meses. El porcentaje de empresas que afirma no realizar ninguna acción ESG se ha reducido del 49% al 34%, mientras que las iniciativas medioambientales impulsadas por las compañías han pasado del 15% al 35,4%, reflejando una integración cada vez mayor de la sostenibilidad en la actividad empresarial.
Sin embargo, el principal desafío ya no es la concienciación, sino la capacidad de adaptación. La dificultad para entender e implementar la normativa ha aumentado del 48% al 57,1%, mientras que la percepción de falta de formación en nuevas tecnologías y eficiencia energética ha pasado del 72% al 74,4%.
La presión regulatoria sigue creciendo. El 81% de los profesionales considera que normativas como F-Gas, el Código Técnico de la Edificación o la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios ya afectan o afectarán a su actividad. Además, casi la mitad de los encuestados (46,8%) considera que estas regulaciones todavía no son lo suficientemente claras
Más conocimiento sobre eficiencia energética y nuevas oportunidades de negocio
El estudio también muestra una importante evolución en torno a los Certificados de Ahorro Energético (CAE). Mientras que en 2025 un 37% de las empresas afirmaba desconocer esta herramienta, en 2026 la cifra se ha reducido al 18%. Paralelamente, el 47,4% considera que los CAE pueden ayudarles a mejorar su competitividad y un 32,5% contempla incorporarlos como un nuevo servicio para sus clientes.
La digitalización continúa consolidándose como una de las principales palancas para avanzar en sostenibilidad. El 66,7% de los profesionales considera que contribuye a mejorar la eficiencia energética, mientras que las empresas que están explorando procesos de digitalización han pasado del 25% al 33,8%. Sin embargo, solo el 15% asegura haber digitalizado ya sus procesos clave.
Circularidad, talento y profesionalización: retos aún pendientes
La economía circular también gana protagonismo. Los programas de devolución y reciclaje de equipos antiguos han crecido del 41% al 53,6%, mientras que las iniciativas de regeneración de refrigerantes aumentan del 20% al 32%. Sin embargo, el 60,8% de los profesionales considera que no siempre se siguen los pasos adecuados para gestionar correctamente el final de la vida útil de los equipos, frente al 54% registrado el año anterior.
Por otro lado, la falta de talento continúa siendo una de las mayores preocupaciones del sector. El 88% de los encuestados percibe una escasez de profesionales cualificados, once puntos más que en la edición anterior (77%). Además, el 74,4% considera insuficiente la formación existente en nuevas tecnologías y eficiencia energética. La formación continua vuelve a situarse como la principal herramienta para afrontar este desafío, señalada por el 69,6% de los participantes.






