Siempre he sentido la vocación de ayudar a los demás, acompañada de un firme compromiso con la formación y el crecimiento personal.

Aunque actualmente ya no ejerzo profesionalmente, sigo reflexionando sobre mi trabajo. Después de cuarenta años de actividad, resulta difícil desvincularse por completo de todo lo aprendido y vivido.

Hoy he comenzado el día pensando en una cuestión que, durante cuatro décadas, hemos intentado transmitir a nuestro sector. A pesar del tiempo transcurrido, algunos de sus principales desafíos siguen siendo muy similares. Comparto una reflexión que, con toda seguridad, os resultará familiar.

El sector electro: comercio de proximidad y servicio de asistencia técnica

  • Competencia con las grandes superficies.
  • Competencia con la venta on line.
  • Capacidad y condiciones de compra.
  • Formación.
  • Relevo generacional.

A lo largo de los años, estos factores han constituido algunos de los principales retos de los negocios del sector. Estoy convencida de que estas cuestiones no son nuevas. Sin embargo, mientras continuamos buscando soluciones, surgen también desafíos propios del siglo XXI. Entre ellos destaca la pérdida de una parte relevante del nuevo consumidor, que espera recibirlo todo con la máxima rapidez posible.

La cuestión de fondo es si somos plenamente conscientes de que nuestros competidores han incorporado muchas de las propuestas que nacieron en el comercio de proximidad. En términos sencillos, las grandes empresas han replicado buena parte de sus fortalezas. Os habéis reinventado de forma continua, y otros han seguido vuestros pasos. Sin embargo, hoy el mundo cambia a tal velocidad que apenas deja margen para anticiparse. En demasiadas ocasiones hemos pasado de actuar de forma proactiva a responder de manera reactiva.

Mari Carmen Coin

Siempre me ha gustado observar a las personas. Ahora que puedo tomar un café sin la presión de los horarios, presto especial atención a las tiendas y a los comportamientos de sus clientes. Veo establecimientos sin existencias y vendedores que orientan al cliente hacia la compra on line. También observo consumidores que desean ver, tocar o probar un producto antes de terminar adquiriéndolo por internet.

Al mismo tiempo, las grandes superficies reducen sus plantillas y amplían su oferta de servicios: reparación de productos, programas de segunda vida y venta de artículos usados. Son propuestas que, sin duda, resultan familiares al comercio de proximidad.

¿Adónde quiero llegar con esta reflexión? En ocasiones es necesario detenerse para poder avanzar: mirar atrás, recuperar herramientas que ya demostraron su utilidad y adaptarlas a las necesidades actuales. Un comercio aislado tiene mayores dificultades para sobrevivir y se acerca, inevitablemente, al riesgo de cierre.

Es necesario ampliar la perspectiva y defender la vitalidad de nuestras ciudades. Las calles sin comercios pierden vida y espacios de convivencia. Esa interacción cotidiana contribuye a la socialización y al bienestar de las personas. Cada vez que un establecimiento cierra y su local se transforma en vivienda, desaparece una parte de la identidad urbana. Puede parecer una visión utópica, pero el sector ya ha demostrado su capacidad para afrontar retos de gran magnitud.

El objetivo final es impulsar un consumo responsable, favorecer que las personas se relacionen y compartan un café en nuestras ramblas. Porque ¿qué sería de una ciudad y de su entorno sin comercios? Nunca es tarde para actuar. Un comercio unido puede alcanzar grandes logros.

Propuesta de campaña: «Ante cada cierre, un nuevo comercio. Cuidemos y embellezcamos nuestras calles». Asimismo, propongo revisar y limitar la concesión de licencias de habitabilidad en locales comerciales, con el fin de preservar el tejido comercial y la vitalidad urbana.

Existen ciudades españolas que han conseguido grandes logros con sus acciones y grupos de presión. Es posible que este sea un buen momento para reforzar nuestros centros urbanos.

Mari Carmen Coin Experta en Formación.