“Jata nació en 1943 en Éibar, en plena posguerra, con un propósito muy claro: ofrecer soluciones prácticas y accesibles para mejorar la vida en el hogar”. Así resume Guillermo García el origen de una empresa fundada por la familia Alcorta en un contexto especialmente complejo para el país. “En aquel momento, la fabricación nacional y la innovación eran claves para la recuperación económica y social”.

Desde sus primeros pasos, la compañía se especializó en pequeños electrodomésticos, un segmento que le permitió conectar rápidamente con el consumidor. “La calidad y la cercanía con el cliente fueron determinantes para convertirnos en un referente”, explica. Ocho décadas después, Jata ha ampliado su catálogo y se ha adaptado a los cambios tecnológicos y a las nuevas necesidades del consumidor, pero continúa siendo una empresa familiar que mantiene intactos valores como el compromiso, la confianza y la proximidad. “Hoy apostamos por la sostenibilidad, la innovación y la fabricación local porque creemos que son pilares fundamentales para seguir creciendo sin perder nuestra esencia”.

“Una de las mejores decisiones de mi vida”

Guillermo García se incorporó a Jata en enero de 2010, en un momento decisivo tanto para su carrera como para la empresa. “Mi familia era accionista desde hacía tiempo, pero yo nunca había participado en la gestión. El anterior gerente se preparaba para su jubilación y me propuso formarme durante dos años para asumir la dirección en un momento que yo terminaba mi máster y empezaba a buscar opciones laborales”.

La decisión no fue sencilla. “Reconozco que me generaba vértigo: apenas conocía la empresa y estaba a 250 kilómetros de mi casa. Pero también sabía que me arrepentiría si no lo intentaba”. Con la perspectiva del tiempo, no duda: “Fue una de las mejores decisiones de mi vida porque me permitió crecer personal y profesionalmente y contribuir a la evolución de una marca histórica”.

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas en Zaragoza, completó su último año en Abertay University, en Escocia, y cursó el International Master in Management en EADA Barcelona, con una estancia en la ciudad francesa de Nantes. Antes de llegar a Jata, trabajó en la empresa familiar, “donde aprendí valores esenciales: esfuerzo, seriedad y compromiso”.

“Las planchas de asar, nuestro producto estrella”

El catálogo de Jata refleja su capacidad de adaptación al mercado. “Nuestra principal categoría es el pequeño electrodoméstico de cocina, que es la más reconocida y con mayor peso en ventas”. A ella se suman hogar, en los segmentos de planchado y aspiración, belleza, menaje y tres familias estacionales: calefacción auxiliar, ventilación y antimosquitos.

En total, la compañía maneja alrededor de 750 referencias, entre las que se encuentra un producto estrella: “Las planchas de asar, especialmente las fabricadas en España, siguen siendo nuestro producto estrella por reconocimiento, volumen y tradición. Son un símbolo de la marca y de nuestra apuesta por la fabricación nacional”.

Fabricar en Navarra como seña de identidad

El corazón operativo de Jata se encuentra en Tudela, donde se centralizan logística, talleres y operaciones. Allí se fabrican 13 referencias, principalmente planchas de asar, además de barbacoas eléctricas, una paellera de 55 centímetros y un purificador germicida. “Aunque el número de referencias es reducido, su peso en facturación es muy significativo”, explica el gerente. Mantener la producción en Navarra no es solo una decisión económica, “sino de identidad. Nos permite entender mejor el producto, controlar la calidad y aportar un valor añadido que nos diferencia”.

Electrodomésticos Jata también dispone de delegaciones en Barcelona y Lisboa para dar soporte comercial y de una oficina en Hong Kong, “desde donde gestionamos inspecciones y coordinación con Asia, garantizando la calidad de nuestros productos”.

Cercanía, servicio y confianza como ventaja competitiva

Le preguntamos por qué las tiendas de cercanía deberían apostar por Jata y Guillermo García lo tiene claro: “Presentamos entre 60 y 80 novedades al año, cuidamos el diseño y la tecnología y mantenemos precios competitivos. Pero nuestro gran valor reside en la cercanía. Creemos en relaciones a largo plazo y en dar soluciones rápidas. Siempre decimos: el cliente está para vender, de los problemas nos ocupamos nosotros”.

Ese enfoque se traduce en un equipo comercial estable, implicado y resolutivo. “La dirección comercial lleva más de 20 años en la empresa, los jefes de venta más de 15, y contamos con unos 20 comerciales que, aunque muchos son autónomos y multimarca, se sienten de la casa”. Y agrega: “Nuestra mayor ventaja es el equipo que tenemos”.

El servicio posventa es otro de los pilares de la empresa. “Es nuestra carta de presentación. Fuimos pioneros en ofrecer tres años de garantía, antes de que fuera obligatorio, y en el cambio directo en casa en los primeros 20 días”. Cuando esa ventaja dejó de ser diferencial, la empresa dio un paso más. “Creamos el servicio ‘puerta a puerta’: recogemos el producto en el domicilio y lo devolvemos reparado, evitando incomodidades a los consumidores”.

Una empresa comprometida con el medioambiente

El compromiso medioambiental es una realidad tangible en Jata. El 80% de la energía que utiliza es limpia, gracias a las placas solares, y está reduciendo al máximo el uso de plásticos en sus embalajes. Además, la compañía cuenta con la certificación ISO 14001 desde 2015.

La Responsabilidad Social Corporativa también está totalmente integrada en las líneas estratégicas de la empresa. “Colaboramos con colegios en la parte nutricional, con entidades como la Asociación Española Contra el Cáncer y nuestra línea de producción está compuesta por personal de AMIMET, dedicada a la integración laboral de personas con discapacidad”.

“Queremos una Jata cada vez más completa e internacional, sin perder nuestra esencia”

Sobre el balance de 2025, Guillermo García lo define como “un año complejo en estabilidad comercial, pero positivo en resultados, con crecimiento nacional y en exportación, una plantilla estable y acuerdos estratégicos para 2026”.

De cara al futuro, los objetivos son también claros: Ampliar familias y referencias, consolidar el crecimiento en España y dar un salto importante en exportación. “Queremos que Jata sea cada vez más completa e internacional, pero sin perder nuestra esencia”.

Guillermo García quiere agradecer a todos los que confían en Jata día a día. “Nuestro compromiso es seguir ofreciendo productos que faciliten la vida en el hogar, con la calidad y cercanía que nos caracteriza desde hace más de ocho décadas. Creemos en el comercio de proximidad, es prioritario para Jata, nos ha dado mucho y seguimos cuidándolo. También creemos en la innovación y en la importancia de mantener nuestras raíces. El futuro nos ilusiona y vamos a recorrerlo junto a todos nuestros clientes, a los que queremos dar las gracias por acompañarnos en este camino”.